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Sobre el ser (o no ser)


Si me identifico me encasillo, si me encasillo pierdo margen, si pierdo margen me acoto a una simplicidad de variables que poco se condicen con las heterogeneidades de nuestras propias realidades. No sos ninguno de tus roles, ni trabajad@r excelente, ni hij@ ejemplar, ni novi@ desastre, ni amiga infiel.

No sos ninguno de tus roles porque simplemente las temporalidades y las cosas materiales son descartables, en cambio tu verdadera esencia es absurdamente interminable e irremplazable.

Seremos el despertar de muchas vidas, sufridas, extraordinarias, perspicaces y suspiradas.

Sin distancia no hay perspectiva y todos sabemos que de eso se trata la vida. Entender que hay otras vidas, respetables, inentendibles, críticadas y deseadas, pero sobrellevar que no estamos hechos de aquello de lo que nos señalan.

¿Hay peor prisión que la de atarse a una versión anterior de uno mismo? Por qué cuesta tanto enfrentar que ya no sos el de antes, que ya no te interesan las mismas interacciones sociales y esa ideología que eras tan partidario dejó hace rato de hacerte esclavo.

Que la/lo quisiste un montón pero en esta versión nueva tuya no entra ni en el primer renglón. Cambiaste, sí, cámbiaste y que bueno que está hacerlo. Que esa música que tanto te gustaba hoy no suena en tus seleccionadas pero marcaron tu historia, con ellas supiste forjar tus incontables recuerdos y contar tus más grandes miedos. No rehúses de ellos, reconocelos.

No dejes que nadie te diga quién sos porque hasta el último suspiro de vida te lo estás preguntando vos. Aceptemos el cambio con la altura de la posible equivocación, la eventual retracción y la esperanza siempre de ser alguien mejor.

Texto Por Florencia Diantonio . Foto de Nicolás Lucociero.

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